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Welcome to Indonesia, the country of diversity!

Indonesia is overwhelming!

A country with over 200 million inhabitants, 300 distinct native ethnic groups, more than 700 different languages and dialects, more than 10,000 islands, around 80,000 Km of coastline and 150 active volcanoes! Indonesia will never disappoint you!

Mt. Bromo, the most revered volcano in Indonesia, in Eastern Java

Sunrise in Mt. Bromo, Eastern Java

Indonesia has the second largest level of biodiversity in the World (after Brazil). It has a wide range of sea and coastal ecosystems, including beaches, sand dunes, estuaries, mangroves and coral reefs. With its more than 1,650 species of coral reef fish in eastern Indonesia only, it is a top destination for diving and it is the country to visit if you want to visit the endangered orangutans in their natural habitat – either in Sumatra or in Kalimantan (Indonesian Borneo).

Orangutan family in Camp Leakey, Tanjung Puting National Park, Kalimantan

Orangutan eating resin in Camp Leakey, Tanjung Puting National Park, Kalimantan

Indonesia is the 4th most populated country in the World (after China, India and USA) and it is the largest economy in SEA, because of, among other reasons, its extensive natural resources, including crude oil, natural gas, tin, copper, and gold. However, the rapid development has created many environmental challenges which face issues such as large-scale deforestation, over-exploitation of marine resources, air pollution, waste and wastewater management and drinking water scarcity. Let’s hope that Indonesia will be able to keep on developing while keeping its biodiversity and environmental values.

Tropical forest and klotok (traditional boat) in Tanjung Puting National park, Kalimantan

Again regarding its diversity, the Indonesian government recognizes six religions. Most of Indonesia is predominantly Muslim, although there are exceptions such as the Christian community of Tana Toraja (Sulawesi) or the Hinduism in Bali.

Pura Tirta Empul, holy spring for Hindu people, near Ubud, Bali

Tongkonan, the typical houses of Tana Toraja, Sulawesi

The official national language is called Bahasa Indonesia, which in our opinion sounds very nice!. Some of the phrases that we learned were “Teremakasi” (thank you) and “Berapa haryanga” (how much is it?). I don’t know how to spell them, so this is just how they sound to us!

Also, it was very funny to us that “toko” means shop or business, since “toco” in Spanish means “to touch”. One of the first days, we saw an advert of a masseur which said: “masseur toko” (the masseur touches) and we couldn’t stop laughing. It was also very funny when we saw a gold store, “toko mas” (I touch more)….

Local woman in a beautiful wild beach near Kuta, Lombok

Tana Toraja traditional patterns in the facades of their tongkonans

During our four weeks trip to Indonesia, we visited the following five islands:
– Sulawesi: 11 – 19.02.2012
– Borneo: 20 – 23.02.2012
– Java: 23 – 27.02.2012
– Bali:28.02- 06.03.2012 and 09 – 11.03.2012
– Lombok: 06 – 09.03.2012

In the next entries of the blog we will describe our adventures in this country of diversity! We hope that you enjoy it!

Rice terraces around the village of Batutumonga, in Tana Toraja, Sulawesi

Ivan and Sonso mimicking Balinese dance at Pura Kehen (Kehen temple) near Ubud, Bali

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Diario de nuestra escapada a Borneo (20-23.02.12)

Esta entrada es un diario sobre nuestra escapada relámpago e inesperada a la isla de Borneo (la parte indonesia), del 20 al 23 de febrero 2012.

Aún nos quedan en el tintero las entradas de Bangkok, Myanmar y Singapur, pero esta aventura ha sido tan intensa que queríamos publicarla cuanto antes para contarosla. Esperamos que la disfruteis!!

Este mini viaje a Kalimantan (asi se llama la parte Indonesia de Borneo) ha sido todo una decisión de última hora. La semana pasada estabamos en otra isla de Indonesia (Sulawesi) y conocimos a una chica holandesa que iba a venir aqui unos días. Nos dijo que el Parque Nacional de Tanjung Puting, en el sur de Borneo, era bastante accesible desde Java y entonces nos picó el gusanillo, y empezamos a investigar cómo hacerlo.

Venir a Borneo era un sueño para nosotros, por el hecho de que es el único lugar del mundo (junto con Sumatra) donde todavía se pueden ver a los orangutanes en su hábitat natural.

La isla de Borneo, tanto la parte de Indonesia como la parte de Malasia, tiene varios Parques Nacionales donde se pueden visitar orangutanes. Lo especial del Parque Nacional de Tanjung Puting es que se puede recorrer por el río mediante las embarcaciones tradicionales, y vivir en ellas lo que dure la estancia.

Esto permite observar a la fauna desde el barco y además ofrece una sensación de crucero por la selva realmente inolvidable. Al contrario que otros parques de Borneo en los que los orangutanes son totalmente salvajes, en Tanjung Puting hay tanto orangutanes salvajes como orangutanes “rehabilitados”, es decir, aquellos que nacen en cautividad y son entrenados para volver a vivir de forma libre en la selva.

Aunque nos hacía tanta ilusión visitar Borneo, siempre habiamos pensado que era muy complicado y bastante caro. Curiosamente, organizandolo desde Indonesia, todo ha sido muy sencillo y bastante económico. Mandamos un email a una pareja que conocimos en Laos y que también habían estado aqui y nos contestaron esa misma tarde mandándonos el número de teléfono de su guía. Le llamamos y en menos de 24 horas, el guía nos organizó los vuelos y el tour de 4 días/3 noches en Borneo!

El día 20 volamos desde la ciudad de Surabaya, al este de Java, al aeropuerto de Pangkalan Bun, al sur de Borneo.

Llegada al aeropuerto de Pangkalan Bun en el sur de Borneo

Allí nos recogió Isy, nuestro guía, un chaval de la zona de 32 años y con un inglés impecable. Desde el aeropuerto, tras hacer cuentas con él (al encargarse él hasta de los billetes de avión, lo había pagado todo él!), nos llevaron al klotok, un barco de unos 10-15 metros de longitud y dos pisos donde pasaríamos los siguientes cuatro días recorriendo el parque nacional por el río. Como le habíamos dicho al guía que preferíamos compartir gastos, él encontró a Martine y Melodie, una mama francesa y su hija de 10 años, que viven en Jakarta, y que también le llamaron el día anterior para hacer el mismo tour. Ellas llegaron por la mañana y nosotros a mediodía, asi que las conocimos directamente en el klotok.

Vivir en el klotok ha sido una experiencia maravillosa. El klotok va a una velocidad lo suficientemente lenta como para poder disfrutar del paisaje y de los animales que vamos viendo, pero suficientemente rápido para que corra esa brisilla estupenda…

En el klotok, además de los cuatro pasajeros y el guía, va el capitan (Andy), la cocinera (Lastri) y otro chico que ayuda en lo que haga falta (a arrancar motores, encender la ducha, poner y quitar las onas, etc). Nos tratan estupendamente. Nos preparan el desayuno, la comida, la merienda y la cena, comida indonesia como arroz con marisco, pescado a la parrila con ajo y salsa de tomate, “soco” (sopa de verduras), típicos fritos de aqui como pasta de maíz frita, “tempe” (masa de judías de soja frita) o banana frita, además de la fruta fresca, ummm…, todo riquísimo…además de darnos agua, refrescos y café cuando nos apetece. Por la noche extienden cuatro colchones en la cubierta del barco y ponen las mosquiteras para que los numerosos bichillos no nos molesten…Nos quedamos dormidos al sonido de los grillos, y nos despertamos con el cantico de los pájaros…es verdaderamente una de las mejores experiencias de nuestra vida.

Posando en la cubierta del klotok

El tiempo a acompañado muchísimo y aunque en teoría estamos en temporada de lluvías, sólo hemos tenido un par de buenos chaparrones monzónicos, pero a la media hora ya estaba luciendo el sol otra vez…una autentica gozada de tiempo, aunque a veces no parábamos de sudar de la humedad, sobretodo cuando andábamos por la selva!

Afluente del río Senkoyer que lleva a Camp Leakey. El color rojo oscuro del agua es el color original del río. Las partes en que el río se ve marrón, en realidad, están contaminadas por la minería

Entre los animales que hemos visto desde el barco, además de mariposas del tamaño de un puño, libélulas rojas y escarabajos que parecen sacados de un catálogo de decoración, dados los bonitos colores…;destacan pajaros como águilas, faisanes, martines pescadores y muchos otros pajarillos de infinitos colores de los que desconocemos el nombre; reptiles como cocodrilos (nos costó avistarlos, pero al final conseguimos ver a un par de ellos!), un lagarto monitor, y por supuesto mamíferos como macacos o los raros monos narigudos (proboscis), que son super graciosos con sus tripotas, sus anchos muslos y sus narices colgantes en forma de berenjena (el macho dominante de cada clan se distingue por tener la nariz más grande, algo que supuestamente, atrae a las hembras).

Macho alfa de mono narigudo (Proboscis monkey) en un arbol al lado del rio

Macacos, muy abundantes en el Parque Nacional de Tanjung Puting

A lo largo de este río, hay además tres estaciones de alimentación para orangutanes, donde una vez al día (cada estación a diferentes horas) ponen plátanos y leche para que los orangutanes vengan a comer. Nosotros hemos visitado dos de estas estaciones (Camp 2 y Camp 3), pero es sobretodo en la favorita de nuestro guía, y ahora nuestra favorita también: Camp Leakey (Camp 3), es donde hemos pasado la mayoría del tiempo.

El primer día llegamos a Camp Leakey a mediodía (la hora a la que ponen la comida en este campamento es a las 2 p.m.) y nos quedamos un poco decepcionados al ver llegar a unos diez barcos con un grupo grande de turistas. Nuestro guía nos metió por un camino alternativo por la selva, para evitar ir en fila india, y eso estuvo genial, había árboles por todos lados, lianas…las raíces se multiplicaban y en el suelo había mantos espesos de hojas, además de todo tipo de insectos, algunos totalmente nuevos para nosotros…Era la primera vez que atravesabamos un bosque tropical y fue toda una experiencia.

Selva tropical en el Parque Nacional de Tanjung Puting

No obstante, al llegar a la plataforma de alimentación, fue como llegar a un espectáculo de zoo, con por lo menos 60 o 70 personas allí mirando, hablando alto y haciendo bromas sobre los orangutanes…Como digo, un poco decepción al encontarar tanta gente, pero para nuestra alegría, al cabo de 20 minutos o así, el guía del grupo grande (al parecer era un crucero organizado), les dijo que se tenían que ir y nos quedamos casi sólos con dos o tres grupos más y sus guías!! Eramos como 10 personas o así. Y de repente, como si los orangutanes de repente se empezaran a sentir más a gusto, empezaron a llegar más mamás orangutanas con sus bebés y orangutanes jóvenes ya independientes (los hijos no se independizan de la madre hasta que tienen unos ocho años).

Tut, de unos 35 años y su hijo Tor, de unos tres años, en una tierna imagen

Riga en la estación de alimentación de Camp Leakey

Uning y su hijo, Ukrain, en una pose divertida

Uning comiendo un trozo de madera. Atención a cómo se sujeta sólo con los pies!

Entre ellos llegó Persi, un orangutan macho de unos 10 años que es coleguita de los guías. Normalmente viene porque sabe que los guías siempre la acaban dando algún cacahuete, lo cual les encanta porque se sale de su dieta normal de frutas y leche. Estuvimos con Persi casi una hora, los guías jugando con él, escondiendo cacahuetes en nuestros bolsillos para que Persi los encontrara…y los encontraba siempre el muy pillo!! De repente se tiraba al suelo y se tumbaba con la cabeza apoyada en los brazos (una postura muy “humana”), mirándonos con unos ojitos…era una auténtica ternura.

Persie, macho independiente de unos 10 años

Esa noche, el guía nos llevó a hacer una caminata nocturna por la selva, viendo ranas, hormigas enormes y lo más impresionante para nosotros: tarántulas!!. Las tarántulas hacen sus madrigeras en agujeros super profundos al pie de los árboles, y los guías, para hacerlas salir, meten una ramita super larga en la madriguera y las atraen moviendo la ramita como su fuera un insecto. Entonces, si hay suerte, de repente sale la tarántula, que es tan grande como una pastilla de jabón de las grandes, y empieza a atacar a la ramita!! Nos quedamos impactadísimos, ya que en nuestra vida habíamos visto una tarántula en vivo y en directo y es que son tan grandes y tan peludas que no te crees que sean de verdad!!

Tarántula saliendo de su madriguera durante nuestra excursión nocturna

Ayer por la mañana amanecimos cerca de Camp 2 (Pondok Tangui) e Isy, nuestro guía, nos dijo: “venid, quereis jugar con un orangutan??” En seguida le seguimos saltando desde el a la plataforma de acceso y vimos a lo que se refería. Allí estaba Marco, un orangután de unos 10 años que estaba sentado en mitad de la plataforma, al lado de Camille, otra joven turista francesa que habíamos conocido el día anterior. Marco era más tímido que Persi, e intentaba mantener las distancias, acercándose sólo cuando veía que teníamos un pedazito de plátano para él en la mano. El resto del tiempo lo pasaba observandonos a unos metros de nosotros, bien sentado en la plataforma, bien tumbado en una de las ramas que sobresalian de la jungla. Ha sido increible sentir a los orangutanes tan cercanos y poder interactuar con ellos así.

Iván con Marco, la mañana que amaneció al lado de nuestro barco

Esa mañana fuimos a la estación de alimentación del Camp 2 y vimos a un par de mamas orangutanas con su crías, pero no pasó nada especial. Estuvimos hablando mucho con Camille y su chico, Chris, de Canada.

Bebé orangutan (hijo de Unyuk) de unos 2-3 meses de edad

Colorida ardilla que también quería probar el festín de plátanos de la estación de alimentación

Después de visitar Camp 2, Isy nos preguntó lo que preferíamos hacer por la tarde. Una alternativa era ir al Camp 1, que no conociamos, donde los orangutanes son más salvajes (según él, ya que no están tan acostumbrados a las personas), o volver a Camp Leakey, donde probablemente habría más acción. Al final, decidimos volver a Camp Leakey y vaya si fue una buena decisión, ahora os contaré por qué.

De izda a dcha, nuestro guía Isy, y nuestras dos compañeras de barco, Melanie y sus mama, Martine

Al volver de Camp 2 al barco, empezó a llover muy fuerte durante una media hora, es decir, el primer tramo de trayecto de Camp 2 a Camp Leakey. Luego se despejó y mientras comíamos en el embarcadero de Camp Leakey cayó otra corta lluvía torrencial. Era gracioso porque el personal del barco baja y sube las lonas cada vez que empieza y para de llover, y tienen tanta práctica que lo hacen a toda velocidad!

A eso de la 1 p.m., salimos del barco para accudir a la estación de alimentación a las 2 p.m.

De camino, cual no fue nuestra sorpresa, al encontrar a una mama orangutana (Petá), con su cría (Petra) colgando, agarrando a una turista de cada brazo para que la ayudaran a andar. Era una escena super tierna, la orangutana al ser más bajita que las turistas, parecía una ancianita a la que se ayuda a caminar! En realidad, lo que le pasaba a esta orangutana, según nos contó el guía, es que ha visto hacer esto a su madre, que es una orangutana rehabilitada y de contacto cercano con las personas y copia el comportamiento. Los guías me ofrecieron coger de la mano a Petá un rato, y, con Melodie en mi mano izquierda, le tendí la mano derecha a Petá. Ésta no dudó ni un instante y la aceptó, y a asi fue como viví una de las situaciones más surrealistas de mi vida. Andamos unos cuantos metros cuando Petá paró en seco, se soltó de nosotras, y fue directa a coger a Iván a dos manos. Iván se asustó bastante, en parte porque Petá no deja de ser un animal, y un animal super fuerte, y porque no se sabe cómo van a reaccionar. El guía le recomendó que siguiera e hiciera lo que Petá quería, pero Ivancillo estaba tan incómodo (la orangutana le llegó a agarrar el brazo con uno de sus pies para que la cogiera totalmente), que al final por medio de cacahuetes conseguimos darle esquinazo.

Petá agarrándose a nosotras con su hija Petra colgando. Una pena que no conseguí sacar una foto de Iván cuando se agarró a él a dos manos!!

En la plataforma de alimentación, ese día había menos gente (el grupo grande del crucero ya se había ido de la zona) y pudimos disfrutar del espectáculo de ver comer a un par de mamás con sus crías con unas cuantas personas más. Entre ellos, estaban Drew y Frederik, un par de jóvenes, estadounidense e indonesio, respectivamente, que parecían saber mucho de orangutanes…

Sonso con Tut y su hijo Tor

De repente, llegó uno de los ranger, cuidadores de la estación, corriendo y diciendonos que si queríamos ver al macho alfa, que estaba en el centro de información de Camp Leakey. Evidentemente, esto es algo que no se ve todos los días, asi que todos los presentes salimos a toda prisa hacía allá. Cuando llegamos, nuestros ojos no podían creer lo que estaban viendo y a nuestras mandíbulas les costó unos segundos volver a su posición normal. Allí estaba Tom, el macho dominante de Tanjung Puting Nacional Park, sentado en mitad de la hierba que rodea a la caseta del centro del centro de información, con Siswi, la hembra dominante, a unos metros de él.

Cómo describir a Tom? Bien, si ver a un orangutan normal ya impresiona, ver al macho dominante, realmente te deja helado! Debido a los esteroides, que aumentan a niveles altísimos cuando un macho se vuelve dominante, Tom tiene la cara super redonda con enormes papos a cada lado, y una papada desconumal que le llega hasta la barriga. Su embergadura es de ,más de 3 metros y su peso es de unos 150 Kg. Los brazos son enormes, como los de alguien que realmente se ha pasado llendo al gimnasio, las manos como dos veces las nuestras, y todo él está recubierto de pelo naranja y marrón. Según nos contarón, Tom tiene 29 años (nuestra edad!!) y todos los bebés orangutanes que hemos estado viendo son sus descendientes. Ningún otro macho puede fecundar a las hembras de esta zona, tan sólo él. Como digo, Tom estaba sentado en la hierba tranquilamente, observando a la gente con carita de bonachón y de no querer moverse de ahí en un buen rato.

Tom descansando en frente del centro de información de Camp Leakey

De repente, se oyó un ruido de hojas en los árboles a nuestra espalda. Todo el mundo se dió la vuelta, pero inmediatamente alguien gritó: “correeeed”. En un segundo, se hizó el caos. Al volver a girarnos, vimos a Tom corriendo a toda velocidad hacia los árboles que se encontraban justo detrás de nosotros, y evidentemente todo el mundo salió despaborido en todas direcciones. Si sentado ya impresionaba, Tom corriendo fue un espectáculo que nos dejó a todos de piedra. Una masa naranja de 150 kilos sprintando en tu dirección es algo que no se ve muy a menudo!

Tardamos un par de minutos en darnos cuenta de lo que realmente había ocurrido. Con cautela, todos nos dirigimos hacia donde Tom había ido, los guías y rangers en cabeza. Tom estaba de espaldas, al lado de los árboles del camino. El ruido que habíamos escuchado había sido la llamada de una de las hembras, una especie de chasquito hecho con los labios, algo al parecer tan irresistible para Tom, que no pudó contener la urgencia de ir a aparearse inmediatamente. Decepcionantemente, el acto no duró más de un par de minutos, pero las bromas sobre lo ocurrido duraron mucho más.

Tom caminado por la selva

Después de este acontecimiento, Tom se incorporó apoyando sólo una mano en un árbol, la otra en la cintura…Era super gracioso y por supuesto nosotros seguimos haciendo bromas, ya que lo que acababamos de ver nos parecía todavía increible. Al rato, Tom se subió a los árboles por encima de nuestras cabezas, que increiblemente y gracias al sentido del equilibrio de Tom, no cedieron ante su peso, mientras Siswi, la hembra dominante, nos deleitaba con sus miradas socarronas y dulces mientras se hacía un colchón de hojas y se relajaba justo en frente nuestro.

Siswi, hembra dominante, de unos 29 años de edad

Al cabo de un rato, Tom bajó de los árboles y volvió al centro de información, donde muy educadamente hizo entender a los cuidadores del parque que era hora de comer. Los cuidadores le sacaron un balde de arroz con leche y Tom se tumbó, agarrandolo con los brazos, para disfrutarlo. Al momento aparecieron Siswi, que pidió permiso a Tom con gestos antes de sumergir la cabeza en el balde, y Tut, la mama de Tom, con su otro hijo Tor (probablemente hijo-hermano de Tom), que sin ni siquiera preguntar (a una madre se la respeta hasta en el mundo animal), también sumergió la cabeza en el balde. Al termirar el festin, tanto Tom como Tut y Tor desaparecieron entre los arbustos, pero Siswi se quedó holgazaneando entre nosotros.

Por si todo esto fuera poco, al rato nos enteramos que Drew y Frederik son en realidad productores de cine, y que habían venido a proyectar por primera vez un documental que han hecho sobre Tanjung National Park. El documental, Born to be Wild, se estrenaba ese mismo día en Jakarta y en unos meses estará a la venta. Es un film en IMAX, con planos preciosos, y combina la historia de los orangutanes rehabilitados del parque con la de un grupo de elefantes rehabilitados de otro parque nacional en Kenia. Drew y Frederik nos invitaron a ver “la premier” allí mismo, que era para lo que realmente habían venido, y nos pidieron silencio porque lo que realmente querían ver era la reacción en los orangutanes. El documental nos gustó mucho, lo más especial es ver un documental sobre el sitio que estás visitando en ese momento, porque normalmente nosotros veríamos este documental en casa y pensaríamos: “ojala pudieramos ir ahí”, pero en este caso, ya estabamos ahi!! Lo más gracioso fue que Siswi apareció en la sala de proyecciones y se sentó en la puerta, prestando atención total al documental. Nadie pudo aguantar la risa, porque de verdad esta orangutana tiene gestos y expresiones super auténticos.

Parte del equipo del documental Born to be Wild, con la estrella, Siswi, en el medio

Para rematar el día, al regresar al klotok, pudimos ver uno de los animales que llevamos deseando ver desde que hicimos la “experiencia del gibon” en Laos. Al llegar al embarcadero, vimos que Boy, uno de los tres gibones de la zona, estaba sentado tranquilamente en frente de los barcos. Los gibones son primates de aspecto curioso, con caras expresivas, en gran parte gracias a sus pobladas cejas. Otra de sus peculiaridades son sus brazos extremadamente largos, que les ayudan para hacer saltos espectaculares de rama en rama, a una velocidad asombrosa. Es muy dificil avistar gibones en su habitat natural, debido a que son bastante tímidos y a su constante actividad por las copas de los árboles. Hay gibones de varios colores, y Boy es de los gibones más bonitos, con pelaje negro, ojos castaños y cejas blancas. Si alguien se anima a ver el documental Born to be Wild (proyectado entre otros teatros en el IMAX de Valencia durante unos meses), podreis compobrar la agilidad de Boy saltando de rama en rama.

Boy, el gibón que encontramos al lado de nuestro barco

Ya en el klotok, no podiamos dejar de pensar en las vivencias de estos últimos días, la suerte que hemos tenido de poder venir a ver a los orangutanes en su habitat natural, y en la esperanza de que estos maravillosos seres no se extingan, de que seamos capaces de preservar su hábitat para que sigan siendo una realidad y no solamente un bonito recuerdo.

Pequeño bebé orangutan jugando en la estación de alimentación