Archive for July, 2012

Ruta a pie de Kalaw al Lago Inle (27-29.01.2012)

La marcha desde Kalaw al Lago Inle fue una de las experiencias más auténticas que tuvimos la oportunidad de vivir durante nuestra visita a Birmania. Se trata de una ruta a pie que durante tres días atraviesa territorios rurales de la zona central del país.

Lo organizamos todo en Kalaw, donde había numerosos guías con los que negociar el recorrido y el precio. Tras hablar con varios guías, finalmente nos decidimos por contratar los servicios de una guía en el “Sam’s family restaurant”. Sam, el dueño, pecaba un poco de arrogancia, síndrome de la Lonely Planet, y no nos causó muy buena impresión al principio. Sin embargo, nuestra guía era su “sobrina” Sanmya, una chica encantadora de 19 años, estudiante de filosofía en la universidad y guía en sus meses de vacaciones.

Los cuatro con nuestra joven y encantadora guía, Sanmya

Desde el primer encuentro se disiparon nuestras dudas respecto a los problemas de comunicación con Sanmya, ya que esta dominaba perfectamente el inglés, además de la mayoría de los idiomas locales, ya que ella misma era de la tribu Pa-O y se había criado entre gentes de otras tribus de la zona, como Pa Daung, Pa Laung, Danu y Pa-O.

Gonzalo e Iván en el principio de la ruta

Junto con Sanmya, también iba con nosotros un cocinero, que aunque más tímido que ella, fue muy servicial y atento con nosotros durante toda la ruta, ganándose nuestra simpatía desde el primer minuto. De hecho, sus comidas fueron de largo las mejores que disfrutamos en Birmania!!!

Encuentro con búfalos de agua

Aunque la zona es de cierta belleza escénica, el principal interés de esta marcha es del tipo cultural, ya que durante la ruta es posible visitar aldeas tradicionales y gracias a nuestra guía, para nosotros también fue posible interaccionar con la gente de estas aldeas. Cada vez que nos cruzábamos con campesinos, Sanmya se encargaba de que nos saludáramos e iniciáramos, a través de ella, alguna conversación.

Pueblito donde paramos a comer el primer día

Y es aquí donde radica la belleza de este viaje, ya que el sentimiento de conversar con una persona que nunca ha salido de su aldea y que te mira como si hubieras salido de otro planeta es indescriptible! Las señoras solían ser más habladoras, y varias nos comentaron que a ellas también les encantaría poder viajar y conocer otros países, si tuvieran la oportunidad. Lo mejor de esta gente era su sencillez, cercanía y naturalidad, que te hacían sentir bien incluso aunque no pudiéramos entendernos en el mismo idioma.

Coloridas flores de la campiña birmana

Aunque si por algo destaca la gente que conocimos durante la ruta es por su ejemplar hospitalidad. Al principio nosotros creíamos que la ruta estaba pactada con las familias donde se nos acogía, tanto para comer como para dormir. Pero hablando con Sanmya más adelante averiguamos que esto se decidía sobre la marcha, y todos nuestros anfitriones nos aceptaban en voluntad propia, muchas veces sin recibir ni esperar nada a cambio. Nos abrían las puertas de sus casas, ofrecían los mejores sitios e intentaban en todo momento que estuviéramos a gusto y no nos faltara de nada.

Fantástica pareja de abuelitos que nos acogieron de maravilla en su casa

Una de las personas que más ternura nos inspiró fue el viejito de la casa en la que paramos a comer y descansar durante la primera jornada, en una aldea de la tribu Danou. El hombre debía tener unos setenta u ochenta años y en su cara lucía una sonrisa casi constante. Cuando llegamos estaba en la puerta de la casa, y enseguida nos invitó a que pasáramos dentro, ya que era mediodía y fuera hacía un sol de justicia. Ya en el interior, disfrutó enseñándonos las fotos familiares que colgaban de las paredes del cuarto principal, explicándonos en su idioma y con gestos quien salía en cada foto, los años que tenía este o el otro y las relaciones entre ellos. Su capacidad expresiva era impresionante y quedamos alucinados de la cantidad de información que pudimos intercambiar con él sin tener ningún idioma en común.

El viejecito encantador con su querida botella de agua

Una de las anécdotas más curiosas que nos ocurrieron con este viejito, fue que, al pedirnos que le hiciéramos una foto se empeñó en salir en ella junto con la botella de agua que nosotros llevábamos: una botella pequeña de plástico de las de “usar y tirar”, algo que normalmente nosotros no apreciamos porque forma parte de nuestra sociedad de consumo, pero que para este viejito birmano representaba un objeto valioso que no está al alcance de su mano.

Siestorra memorable

Tras terminar de comer, Sanmya nos dijo que podíamos descansar un poco antes de retomar la ruta, así que le preguntamos si podíamos aprovechar para echar una siestecita, algo que nos sentó de maravilla!

Colegio al que Sanmya nos llevó para que visitaramos

Tras la siesta, Sanmya nos llevó a visitar el colegio de la aldea. Las instalaciones del colegio eran muy básicas, aunque parecía que los niños disfrutaban de estar allí con la profesora y de aprender. Al principio los pequeños se mostraron muy tímidos, pero tras unos minutos de intercambio de sonrisas, no dudaron en jugar con nosotros y se deleitaban al verse en los videos que Alicia hacía de ellos.

Colegio al que Sanmya nos llevó para que visitaramos

Niños del cole cuando cogieron un poco más de confianza

Por la tarde, atravesamos parajes color tostados a través de suaves colinas. De cuando en cuando hacíamos descansos que Sanmya aprovechaba para contarnos que era tal o cual cultivo y anécdotas como la de las cabañas de recién casados: unas chocitas en medio de los campos de cultivo donde las parejas de recién casados pasaban sus primeras noches como marido y mujer para conocerse en un ambiente tranquilo y relajado, una especie de luna de miel estilo birmano!

Vista del paisaje que atravesamos durante la tarde de la primera jornada

Encuentro con el grupo de mujeres recolectando trigo

Campesina birmana recolectando trigo

Antes del atardecer, nos encontramos con un grupo de mujeres que estaban recolectando trigo. Como siempre, nuestra simpática guía nos hizo de interprete y estuvimos conversando largo rato con ellas. Luego, incluso nos dejaron probar a cortar las espigas, con lo que comprobamos lo dura que debe ser hacer esta tarea durante tantas horas, sobretodo para la espalda. Nosotros sólo teníamos unos dulces en la mochila, y cuando se los ofrecimos a estas mujeres, éstas los aceptaron tímidamente con una sonrisa.

Espigas de trigo dorándose al sol

Alicia con el manojo de trigo segado por ella misma

Justo después de la puesta de sol, llegamos a la aldea donde pasaríamos la noche. Sanmya nos explicó que esa noche dormiríamos en casa de una familia Pa-O. Cuando llegamos, quedamos impresionados con lo grande que era la casa, donde nos habían preparado un trocito de salón para que durmiéramos. La familia eran unos cinco o seis miembros, aunque a cenar también vinieron algunos amigos y vecinos suyos, así que nunca nos quedó realmente muy claro cuantos eran en la casa.

Con la familia de la primera noche, divirtiéndonos con música alrededor del fuego

Tras la cena, todos alrededor del fuego, pasamos una velada muy agradable todos juntos. Gonzalo les tocó unas canciones con la flauta y los birmanos hicieron lo propio con una guitarra. Además, Sanmya servía como hilo para la conversación entra la familia y nosotros y aunque no podíamos hablar directamente, nos sentimos como en casa en todo momento.

Sanmya poniendome el thanaka

A la mañana siguiente, Sanmya se empeñó en vestirnos con el traje tradicional de los Pa-O y de pintarnos la cara con el maquillaje típico birmano, el thanaka. Aquí dejo un par de fotos para que veáis que pintas!

Ajustando los turbantes, que eran como toallas muy pesadas! Atención a los chiquillos mirando desde la terraza

Alicia y yo ataviadas como auténticas mujeres Pa-O

Detalle del thanaka y de los coloridos turbantes Pa-O

Auténtica pareja Pa-O

Iván y Gonzalo no pueden con la risa al ser ataviados con las toallas en la cabeza

Los cuatro ataviados con vestimenta Pa-O

Las mujeres de la aldea nos miran divertidas al ser vestidos con sus trajes tradicionales

Después de estos momentos en los que toda la aldea se deleitó al veros vestidas con sus trajes tradicionales, nos despedimos de la familia y emprendimos el segundo día de ruta.

Chiquillos a los que les dimos las gorras con su papa trabajando el bambú

Iván y yo posando en uno de los bonitos paisajes por los que pasamos

Así se cultiva el genjibre!

Chiles secándose al sol

Al mediodía llegamos a una aldea de la tribu Pa-O y como ya era costumbre, Sanmya pidió a una familia si podíamos cocinar y comer en su casa. Inmediatamente la casa se llenó de niños curiosos, no sólo los de la casa, sino los amigos y vecinos. Quitando los hombres que estarían labrando el campo, el resto de gente de la aldea se congregó en la casa y nos miraba curiosa. El hielo se rompió cuando Iván y Gonzalo empezaron a enseñar videos del ordenador a los niños y Alicia les mostraba videos de ellos mismos que había grabado previamente!

En la hora de la comida, el ordenador y la cámara captan la atención de los más pequeños

Yo entretanto, me fui a sentar con Sanmya a la habitación contigua que hacía las veces de cocina, donde ella estaba sentada con un grupo de mujeres y sus bebés. Los pequeños tenían la parte de abajo de la nariz y los labios agrietados por la sequedad, y nosotros les ofrecimos un poco de vaselina en un tarrito, para que la usaran en ese momento, pero también para que se la quedaran para más adelante. Además les ofrecimos algunas medicinas tipo ibuprofeno para el dolor de cabeza o de muelas. Lo que más nos marcó fue que la señora de la casa preguntó que cuanto nos debía, ya que no podía creer que de verdad le estuviéramos regalando algo tan caro, nos dijo. Nosotros le contestamos que era lo mínimo que podíamos hacer para devolverle su generosidad para con nosotros y en ese momento desee estar en España y poder comprarle a esta familia muchas de las cosas que para nosotros son de uso común, pero que a ellos les vendrían increíblemente bien.

Preciosa chica Pa-O cuidando al niño de una vecina

Al observar los carros tirados por bueyes, parecía como abrir una puerta al pasado

Como el día anterior, llegamos a nuestro destino justo después de la puesta de sol. Esta noche, nuestro alojamiento era el pequeño monasterio de Parktupork, en una aldea de la tribu Taung Tu, que acogía a los viajeros a cambio de un donativo. Dentro del monasterio, nos habían preparado una “habitación” con unas sábanas colgadas formando un pequeño cuarto. Era muy acogedor, todo iluminado con la luz de las velas, así que, aunque estábamos con un par de grupos más dentro del monasterio, nos sentíamos prácticamente a nuestro aire! Aunque lo peor era que la gente hacía hogueras dentro del monasterio, lo que llenó toda la estancia de humo y hacía difícil respirar por momentos! Después de cenar una de las deliciosas comidas que nuestro cocinero preparaba, nos retiramos a nuestro “cuarto” a charlar y beber unas cervezas, mientras estos se fumaban unos ricos puros birmanos que ya habíamos probado por primera vez la noche anterior!

Monasterio donde nos quedamos la segunda noche (al fondo se ven las “habitaciones”)

Monasterio de la segunda noche, a la mañana siguiente

A la mañana siguiente, nuestro cocinero nos preparó, con ayuda de Sanmya, un desayuno riquísimo que tomamos dentro del monasterio. Tras desayunar y recoger todo, nos pusimos en marcha para el último día de ruta. Nos despedimos de nuestro cocinero, que regresaba a Kalaw ya que había dado tuppers a Sanmya con nuestra última comida de la ruta.

Este tercer y último día se hizo algo duro debido al calor y a los terrenos secos y polvorientos por los que pasamos.
Uno de los momentos más agradables fue el encontrarnos con este árbol gigante bajo cuyas extensas ramas nos tomamos un pequeño descanso.

Hermoso árbol gigante donde hicimos una pequeña pausa

Finalmente, y tras atravesar un espeso bosque de bambú y pagar la tasa turística por entrar a Inle, llegamos al famoso lago! Y la primera impresión no pudo ser mejor! Después de haber estado en terrenos secos y polvorientos, la visión del agua azul y cristalina nos pareció el paraíso!

Llegada al Lago Inle!!!

Desde aquí queremos agradecer a Sanmya y a nuestro cocinero, cuyo nombre desafortunadamente no recordamos, por todos sus cuidados y atenciones hacia nosotros durante estos tres días. Gracias a ellos esta ruta fue una de las mejores experiencias que tuvimos en Birmania, y la única donde de verdad pudimos ver cómo viven los birmanos del entorno rural e interaccionar un poquito con estas encantadoras gentes.

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Kalaw and Pindaya (25-27.02.12)

Tras trés días en Bagan, llegó el momento de trasladarnos a nuestro siguiente destino: el pequeño pueblo de Kalaw, desde donde comenzaríamos la ruta a pie de tres días hasta el lago Inle. Pero antes había que llegar a Kalaw, y el único autobus diario estaba lleno debido a la cantidad de turistas que había en Birmania en ese momento. Qué hacer? Bien, la simpática dueña de nuestro hotel de Bagan nos dijo que una buena opción era ir en autobus a un pueblo a mitad de camino (Meiktila) y desde allí montarse en otro autobús hacía Kalaw. Así que eso hicimos! El viaje en el primer autobus se nos dio bastante bien, aunque Gonzalo, Alicia e Iván no se encontraban muy bien del estómago debido a las comidas birmanas. Yo caí la primera en Mandalay, pero desde ese fatídico día, afortunadamente no había vuelto a tener problemas, y ya prácticamente comía de todo otra vez.

Cara de malitos

No obstante, al llegar a Meiktila, nos dimos cuenta de que no había autobuses hasta Kalaw, sino una especie de camionetas privadas que salían cuando se llenaban, y cuando digo se llenaban, quiero decir, se petaban hasta la bandera, porque eso significaba más dinero para el dueño de la camioneta, sin importar la seguridad y mucho menos, la comodidad de los pasajeros. En Meiktilá pasamos un mal rato debido a que teníamos la sensación de que todos nos querían timar con el precio del viaje, pero al final llegamos a un acuerdo y al cabo de una hora se llenó y salimos dirección a Kalaw.

Compañeros de viaje en la camioneta

Como anécdota, recuerdo que mientras esperábamos en Meiktila, a Alicia y a mí nos entró ganas de ir al baño y cuando preguntamos por el “toilet” a una chiquilla, refiriéndonos obviamente a algún baño público, ella nos indicó que la siguiéramos y nos llevó hasta su casa, invitándonos a usar su propio baño! Alicia y yo nos sentimos un poco avergonzadas porque era una familia muy humilde y vivían en la pobreza, pero no supimos rechazar la generosidad de aquella chiquilla y aceptamos. Me acuerdo que Ali y yo salimos alucinando de que la gente viviera con tan poco y en aquellas condiciones, y que aún así mostraran mucha más generosidad y amabilidad a los extranjeros que la que tenemos en Europa…

El viaje más incomodo y a la vez más divertido de nuestros cinco meses de viaje

Buscando alternativas para ir un poco más cómodo en la camioneta

Al principio en la parte de atrás de la camioneta eramos nosotros cuatro y una pareja con su hijo de pocos meses, pero poco a poco se fue llenando (la camioneta iba parando en el camino y recogiendo a más pasajeros) hasta que también se llenó la baca del techo de la camioneta. Aparentemente, en Birmania no es políticamente correcto que las mujeres se monten arriba, pero a mí no me importó y ya que la parte de abajo era bastante incómoda y claustrofóbica, fui allí subida una buena parte del viaje. Aún así, los pasajeros de la baca me recibieron amablemente y aunque ninguno hablaba inglés, nos comunicamos bastante bien con gestos y amenizamos mucho el viaje.

Las famosas sandias que se me antojaron

En una de las paradas, había gente vendiendo sandías debajo de un gran árbol, y se me antojó comprarles una. Al principio estos no querían comprarla porque no sabían con qué la íbamos a poder partir, pero afortunadamente, uno de mis compañeros de baca tenía un machete a mano y nos ayudó con la tarea. Y qué rica nos supo a todos la sandía, una de las más sabrosas que hemos probado! Por una vez y sin que sirva de precedente, mi cabezonería resultó en una buena idea!

Nuestro amigo el del machete

Disfrutando la sandía con todos los pasajeros de la camioneta

Finalmente llegamos a Kalaw cuando ya era casi de noche y completamente cansados, con lo cual, sólo salimos para ir a cenar a un restaurante que llevaba una familia india en la calle principal del pueblo y luego nos fuimos directamente al hotel a dormir.

Al día siguiente, Gonzalo se encontraba mal y Alicia decidió quedarse con él. Iván y yo, sin embargo, nos unimos a un par de coreanas que habían alquilado un coche para ir al cercano pueblo de Pindaya, donde ese día se celebraba el mercado rotatorio de cinco días – cada día el mercado va rotando de pueblo y se va celebrando en cada uno de los cinco pueblos principales de la zona.

El viaje entre Kalaw y Pindaya dura aproximadamente una hora y pasa por parajes bastante secos de colores terrosos, muy diferentes a los que vimos el día anterior entre Meiktila y Kalaw, con mucho valle, colinas y frondosa vegetación, sobretodo llegando a Kalaw.

Campiña seca entre Kalaw y Pindaya

Al llegar a Pindaya, nuestro conductor nos dio un par de horas para explorar el mercado, que a esa hora del mediodía estaba en plena ebullición!

Mercado de Pindaya, uno de los más interesantes que hemos visitado en Asia

El mercado nos encantó y nos pareció uno de los más activos, coloridos y auténticos de todo el sudeste asiático! El mercado se extendía por todo el centro del pueblo, y los puestos estaban tan cerca unos de otros que formaban una intricada red de estrechos corredores. Había muchísima gente, sobretodo señoras con la cara pintada con el tradicional maquillaje birmano, el thanakha, que se desenvolvían con soltura entre los puestos de fruta, verdura y pescado seco.

Vendedora del mercado de Pindaya

Frutas y verduras frescas, junto con pescado seco, son las estrellas del mercado de Pindaya

Las mujeres son las protagonistas del mercado

Además de quedar fascinados al ver tanta actividad y tanto recorrido, aprovechamos para comprar un par de cosillas que nos hacían falta, como chaquetas de segunda mano para Gonzalo e Iván, y sendos pijamas de franela, super típicos en Birmania, donde la gente hasta los usa para ir por la calle a veces, para Alicia y para mí. Yo quería que los pijamas fueran cuanto más horteras mejor, así que combiné una parte de arriba morada con una parte de abajo verde, ambas con dibujos de animalitos. Además, convencí a Iván para comprar una cestita de las que llevan en Birmaia las señoras para hacer la compra como souvenir para llevarnos a casa!

Con el pijama birmano

Cestitas birmanas

Tras el mercado, fuimos a visitar una de las cuevas más famosas de Birmania: las cuevas de oro de Pindaya. La entrada de las cuevas es ya impresionante de por sí, con un elevador de 60 pisos que te sube hasta la entrada, o bien una larguísima escalinata con tejados para proteger del sol para los peregrinos con más energía.

Entrada a la cueva de Pindaya

Las cuevas de Pindaya son famosas por la colección de estatuas de Buddha que albergan. Se dice que hay más de 8000 estatuas, aunque no creemos que haya un recuento oficial de cuantas hay exactamente. Lo que sí es verdad es que impresiona! Las hay de todos los tamaños, materiales (alabastro, madera, laca, etc), estilos y acabados, aunque predominantemente doradas. Si no prestas atención, no es difícil acabar perdido entre pasillos y pasillos llenos de Buddhas!

Entrada a la cueva de Pindaya

Miles de estatuas de Buddha en la cueva de Pindaya

Las estatuas de Buddha han sido donadas por todo tipo de personas y organizaciones, no sólo de Birmania sino también a nivel internacional. Los donantes tienen todo tipo de orígenes como este donado por el grupo de la lucha anti narcóticos de Tailandia.

Estatua de Buddha donada por el grupo de la lucha anti narcóticos del Gobierno de Tailandia

Si no me falla la memoria, hay un total de tres grandes cuevas en Pindaya. La segunda alberga a este gran Buddha de estilo Shan (tribú birmana) que se caracteriza por su elaborada decoración en forma de joyas y en el traje. Como curiosidad, este Buddha está acariciando a un pequeño elefante con su mano derecha.

Gran estatua de Buddha en la segunda cueva de Pindaya

Shan style Buddha estatue

Antes de volver a Kalaw, hicimos una visita a una fábrica artesanal de sombrillas de papel (un producto muy típico de Birmania, y bastante utilizado, sobretodo por los monjes). La visita fue muy interesante, ya que la simpática familia que llevaba la fábrica nos enseño el proceso completo de producción, desde la elaboración del papel hasta el montaje de las sombrillas y la decoración de las sombrillas ya casi terminadas. Las sombrillas se producen con materiales locales, de manera artesanal 100% mediante un proceso muy ingenioso y que funciona.

Proceso de elaboración del papel

Fabricación de las partes de madera de las sombrillas de papel

Ensamblaje de las últimas partes de las sombrillas

Simpática dueña de la fábrica artesanal de sombrillas de papel

Finalmente, regresamos a Kalaw para el atardecer. Iván se fue a descansar un poco al hotel, pero yo preferí darme una vuelta por Kalaw ya que nos marchábamos al día siguiente y sólo conocía la calle principal del pueblo.

Calle principal de Kalaw

Bueno, la verdad es que Kalaw es muy pequeñito y no tiene mucho que ver, pero gracias a la simpatía de la gente, como en el resto de Birmania, uno se siente muy a gusto y bienvenido. Lo primero que hice fue sentarme en una de las teterías del pueblo a beberme un té acompañado de uno de los famosos fritos tan típicos de estas teterías.

Casa de té en Kalaw

Menú típico de una casa de te en Kalaw

Después me di una vuelta por el mercado y compré unos frutos secos que a Iván le gustan mucho. Aunque ya era tarde y el mercado estaba casi cerrando, había un buen ambiente y tanto vendedores como compradores me dedicaban una sonrisa y los que hablaban un poco de inglés, enseguida intentaban entablar conversación conmigo. Eran todos encantadores!

Puesto de frutos secos del mercado de Kalaw

Justo antes de la puesta de sol, subí al monasterio que se situa en la parte más alta de Kalaw para disfrutar de las vistas del pueblo, antes de reencontrarme con Alicia, Gonzalo e Iván para ir a cenar.

Vista de Kalaw desde el monasterio

Paseo en globo sobre los templos de Bagan (24.02.12)

Hoy en día quedan unos 2200 monumentos en la planicie de Bagan, además de las numerosas ruinas y evidencias de estructuras pasadas, que suman otros cientos de monumentos más. Terremotos, inundaciones e invasiones han destruido la mayor parte de los templos y aunque estos pueden haber perdido parte de su carácter original, la atmósfera de Bagan y sus templos aún es tan especial que cada amanecer y atardecer en su planicie parece un sueño.

Una de mis fotos favoritas…me hace soñar con estar otra vez allí!

Los templos de bagan son monumentos budistas de los siglos XI y XII. A diferencia de los templos de Angkor Wat, Cambodia, los templos de Bagan se encuentran en una amplia planicie lo que permite obtener bonitas vistas desde el aire. El viaje en globo es por este motivo una actividad muy recomendable.

La bruma y la luz se combinan para crear un ambiente mágico

A pesar de ello, esta vez yo fui la única que se animó al viaje en globo, y no por falta de ganas de Alicia, Gonzalo e Iván, sino porque la verdad es que la actividad era bastante cara (270 USD o 220 EUR por 50 minutos de vuelo, duración total de la actividad: 3 horas). No obstante, yo decidí tirar la casa por la ventana y probarlo ya que desde que de pequeñita veía la serie de dibujos animados “Willy Fog”, siempre había querido probar a montar en globo, y qué mejor sitio que uno de los lugares más bonitos del Sudeste Asiático.

Un globo lejano y la luz del amanecer

Reservé la actividad en una agencia de viajes de Yangon, junto al mercado Bogyole, al día siguiente de nuestra llegada a Birmania. Había insistido en un vuelo al amanecer, porque al parecer, las probabilidades de que cancelen los vuelos del atardecer son más altas y las condiciones para volar suelen ser mejores por la mañana temprano que por la tarde. La empresa que realiza los vuelos en globo en Bagan se llama Balloons Over Bagan (no, muy imaginativos no fueron con el nombre, jeje) y por mi experiencia puedo decir que son muy profesionales.

El itinerario fue más o menos el siguiente:

5:45 am Recogida desde los hoteles, traslado a la zona de despegue, bienvenida con te y pastas y charla de seguridad mientras se hinchan los globos.

Preparando los globos

Recuerdo que lo que más me impresionó es el tamaño y la altura de los globos! Aunque alguna vez había visto algunos en el aire, tenerlos de cerca realmente te hace darte cuenta de los grandes que son e impresionan bastante!

Casi listos

Mientras se hinchaban los globos, hablamos con nuestro piloto, un inglés de unos 40 años, sobre cuestiones de seguridad y funcionamiento básico del globo. En cada cesta cabíamos un máximo de 16 personas, 8 en cada lado y el piloto en medio. Durante el vuelo, el globo va girando para que todo el mundo pueda disfrutar de las mismas vistas.

Llegó el momento del despegue: agárrense!

6:30 Despegue justo con las primeras luces del amanecer. El sol está saliendo mientras ascendemos. Se vuela durante unos 50 minutos y se aterriza en distintos sitios según el aire que haga ese día. El piloto se comunica con su equipo por “walkie talkies” y GPS para acordar el lugar de aterrizaje.

Al contrario de lo que me esperaba, el ascenso del globo no me dio nada de impresión, ya que se hace bastante despacio y al principio sólo se suben unos 10 o 20 metros. Además, el piloto era bastante explicativo y contestaba paciente todas nuestras dudas y preguntas sobre el globo.

Amanece en la planicie de templos de Bagan

La salida del sol sobre la bruma que cubría los templos es una imagen que tengo grabada en mi memoria como una de las cosas más bonitas que he visto en mi vida. Fue realmente espectacular: una luz mágica y la belleza de los templos que se entreveían a través de la niebla matinal.

Vista aérea de los templos al amanecer

Templos de Bagan desde el globo

Poco a poco, la grandiosa luz del sol fue inundando toda la planicie y ante nuestros ojos se desvelaron los detalles y colores terrosos de los bonitos templos, junto con el verde de los escasos arboles y algún que otro pequeño lago que completaba con su azul la paleta de colores del paisaje de Bagan.

Vista de pájaro sobre la planicie de Bagan

El templo de Sulamani es una de las atractiones principales de Bagan. Su mismo nombre significa “joya de la corona” o “pequeño rubí”. El templo era el edificio principal de un complejo de templos y data del periodo tardío (1170-1300) de la época de construcción de los templos Bagan. Combina su masiva verticalidad con elementos de monumental horizontalidad en una gran pirámide de ladrillo rojo, destacando el detalle de su enladrillado, combinado con uso de piedra en las esquinas más vulnerables. En el interior se pueden observar bonitos frescos de los siglos XII a XIX.

El inconfundible templo de Sulamani

Vista de pájaro de uno de los templos de Bagan

El masivo templo Dhammayangyi, que se extiende una distancia de 75 metros en cada uno de sus cuatro lados, es el santuario más grande de Bagan. Se cree que data de siglo XII aunque la historia de su construcción es controvertida e intrigante, desconociéndose el constructor y no pudiendo ser terminado. El plano del templo asemeja una cruz griega parecida a la del templo Ananda Pathto, elevándose sobre la cual una pirámide que acoge seis monumentales terrazas. Su trabajo de enladrillado, finamente trabajado, es probablemente el más elaborado de todo Bagan.

Dhammayangyi, el templo más imponente de Bagan

7:15. Aterrizaje. El equipo de Balloons Over Bagan está listo previa conversación con nuestro piloto sobre donde aterrizaríamos y nos espera con el desayuno preparado -croissants, fruta y champagne. Nos ofrecen postales y una gorra gratis, además de los souvenirs de los simpáticos, aunque un poco pesados vendedores ambulantes que rodean la zona e intentan vendernos sus productos.

Desayuno con croissants, fruta y champagne tras el aterrizaje

El vaciado de los globos se hace a través de un curioso mecanismo, la parte superior del globo despegandose del resto para vaciarlo de aire, creando una bonita composición:

Mecanismo para deshinchar el globo

Deshinchando el globo

8:45 Las camionetas nos llevan de vuelta al hotel

Para finalizar, una curiosidad: las camionetas que Balloons Over Bagan utiliza para recoger y dejar a los pasajeros son viejas Chevrolet que fueron abandonadas después de la guerra y remodeladas por ellos para poder ser utilizadas de nuevo. Bueno, remodeladas remodeladas, no, ya que las furgonetas son bastante básicas, aunque acordes con el resto del complejo de templos de Bagan: en su antigüedad radica su magia.

Furgoneta de Balloons Over Bagan

Furgoneta de Balloons Over Bagan

Singapore and the Koh family (07-11.02.12)

What is Singapore famous for?

    • Being a small country, actually a city-state of around 700 Km2
    • The diversity of its people: more than 70 % of Chinese origin, around 15% of Malay origin and around 10% of Indian origin.
    • The different neighborhoods with different atmospheres (Chinatown, Little India, the Malay district…) – like many countries in one city!

Colonial facace in Chinatown

Veeramakaliamman Temple, Little India

    • The delicious and diverse food and the love for the food that everybody seems to share!

This kind of dry meat is a popular snack among the Chinese SIngaporeans. This shop in special is quite an institution of Chinatown!

  • Great weather all year round – sunny, around 30 degrees Celsius, truly wonderful!!!

Iván playing as a kid in the water park of the Singapore Zoo

    • The finantial and business live

Singapore Finantial District

    • The modern architecture

Views of Marina Bay Sands Hotel from Esplanade

  • The shopping malls
  • Very strict and conservative laws – death penalty for drug dealers, criminalization of the male homosexuality, considering it a “gross indecency”, etc.
  • Many rules and fines for everything, including drinking plain water in the public transport!

As our Singaporean friends told us…Singapore is a “fine city” ;o)

Singapore is a “fine” city

A broad smile will always appear in our faces when someone mentions Singapore to us. We spent four fantastic days there in February 2012, as a break between Myanmar and Indonesia. We do not say that Singapore isn’t special by itself, but in our case, what made our stay truly unforgettable was the wonderful Koh family.

We met Glamis, the oldest son of the Koh family, a few months back in Copenhagen, when he and his friend Nicole stayed at our place for a couple of nights as a part of a “couchsurfing” experience. We immediately connected with Glamis and Nicole. They were extremely polite, friendly, generous, open minded…and so sweet! We had a wonderful time and we exchanged many experiences and stories with them.

With Glamis in Copenhagen, July 2011

That’s why we came to think of Glamis when we travelled around in Asia. We would have loved to meet him again, but unfortunately, he is living in the USA as part of his training to become an astronaut, so he wasn’t in Singapore at the time of our visit. However, when we told him that we were going to Singapore, Glamis insisted on arranging everything in order to made it all possible for us to stay with his family even though he wasn’t there.

Views from Boat Quay

When we arrived to the airport, Glamis father (Spencer), Glamis sister (Kelin) and Glamis cousin (Lucinda) were waiting for us with a home made poster welcoming us to Singapore! We were really touched with such a considerate and sweet welcome! After almost four months travelling around Asia by ourselves, we were positively surprise to find such a sweet family waiting for us at the airport!

Since the moment they picked up us at the airport till the moment that we said goodbye to each other five days later, the Koh’s treated us as if we were part of the family. We really have no enough words to express how grateful we are to have met them. We hope that they will visit us in Spain or Denmark in order to pay their generosity, but for now we will try to pay tribute to them by writing this diary of our stay in Singapore.

Enjoy!

Day 1

From the airport and before even going home, we all went to have one of the most typical Singaporean snacks: kaya toast and ice green tea. Kaya toasts pieces of toasted bread with kaya (coconut jam), sugar and butter on them. Truly delicious! Then we headed for Mount Farber, a park located on a hill where we Spencer, Kelin and Lucinda told us Singapore history showed in stone murals around the park. We also enjoyed panoramic views of the city and the busy Singapore harbour from this viewpoint.

The merlion is the symbol of Singapore

We met Nicole and Adam (another friend of Glamis and Nicole) for dinner at a local Chinese restaurant. We were really happy to meet Nicole again after her short visit to Copenhagen! In the restaurant, Spencer ordered a lot of delicious Singaporean dishes such as the famous chilly crab. After the oily stews and the food poisoning that we had experienced in Myanmar we were truly happy to get something so tasty and delicious!

The most famous dish of Singapore: the delicious Chili crab

After dinner, we were quite tired, but our hosts insisted on going for a walk around Singapore’s city and they were quite right: discovering Singapore with the best hosts that we could have wished was really worthy!

Marina Bay and its boat-shaped Skypark

Singapore skyline by night

Back home, we met Glamis mother, Jessie, who welcomed us as if she was our own mum! We were offered Glamis room, a big room with its own bathroom inside, and the whole family took care of us from the first moment until we said goodbye to each other four days later.

Day 2

To be honest, our main reason to visit Singapore, apart for getting to know Glamis family and meeting Nicole again, was to rest and taking a break from our tiring travelling, which had been non-stop for more than 3 full months at that time! We did not want to wake up early and we didn’t mind at all spending time at home with the Koh family instead of going crazy with shopping and sightseeing.

The mornings were wonderful! We slept until we couldn’t sleep more and when we woke up, the sweet Jessie had brought us Chinese breakfast and coffee in a plastic bag with a straw!!! I really loved it!!!

Today we were really exhausted and we rested at home most of the morning and afternoon. Late in the afternoon, we went to Bugis, the Malay district of the city, in order to buy some cheap clothes, something that Bugis is known for.

In the evening, we met Kelin, Lucinda, Nicole and Adam and we went to have another typical Singaporean meal: chicken rice in an open-air restaurant (did I already mention that the temperature is always fantastic in Singapore?) and durian ice-cream for dessert. Our Singaporean friends insisted in seeing our faces while we tried the ice-cream of this stinky fruit! We had a really nice time and there is even a video of Iván while he tries it!

Eating the famous “chicken rice” in a local restaurant

With our Singaporean friends eating Durian ice cream

Day 3

Today we woke up a bit earlier because the plan was to visit one of the main attractions of Singapore: the Zoo!

Which animals are we imitating?

Kelin didn’t have to go to school that day so she could joined us, something which we were really glad for! She was extremely kind with us and she always tried to plan her schedules at school in order to have more time with us.

Kelin in the Singapore Zoo with her favourite animals, the giraffes!

The Singapore Zoo is quite impressive because of its size and the amount of species of animals that it houses (28 hectares and more than 300 species), but also because of the facilities, where the exhibits have boundaries conceived to look as natural as possible. Besides, the Zoo has gained many Awards because of its rescue and conservation efforts to protect wildlife.

Iván and Kelin in a beautiful garden of the Zoo

The Zoo is also involved in plenty educational projects and it offers daily shows with several species of animals. We attended the elephant show and it was great! But the flagship of the Zoo is the orangutan community, the largest captive colony of orangutans in the World. The orangutans in the Singapore Zoo have a large open area with climbing platforms where they can develop their climbing skills. But watch out! You have to be really careful when you go under the ropes where the orangutans hang if you do not want to get a sudden downpour of yellow rain!

Kelin and I with a statue of Ah Meng, one of the starts of the Zoo, who died in 2008

In the evening, we met Lucinda and the four of us went to Little India. Little India is the area of Singapore where the Indian community lives and since we got out of the metro we felt like we had been transported to India itself! The colors, the smells of the spices, the bazars…it really felt like being in old Delhi! This feeling intensified when we visited the main temple of the Indian district, Veeramakaliamman Temple, which was full of Hindu individuals doing their evening prayers and making their offerings.

Atmosphere in the main temple of Little India

After dinner at a local Indian restaurant (but cleaner and serving food not as spicy as the real India, I must say), Kelin, Lucinda and us when to have a “bubble tea”, a type of tea typical of Taiwan which is very popular in Singapore, and that our friends really wanted us to try!

Bubble tea

Bubble tea contains small chewy tapioca balls commonly called “pearls” which one should chew while drinking the tea. I really liked it, but Iván thought that it was a bit heavy and “tiring to drink/chew”, especially after the dinner. No matter what, we laughed a lot this evening when we taught each other Spanish and Chinese songs while drinking bubble tea. In fact, one of the best moments of the day was watching Kelin and Lucinda singing “una lágrima cayó en la arena”, a really typical Spanish song. We had tremendous fun!

Kelin, Lucinda, Iván and I, having fun while drinking “bubble tea”

Once at home, we sang the Chinese song that we had learnt from Kelin and Lucinda to Kelin’s parents, uncle and brother, and they were really excited and impressed because apparently we pronounced with a good Chinese accent! Amazing!

As a last anecdote of the day, I would like to tell this story. That day it was my grandfather’s birthday (he became 85 years old) and when I called him by Skype in the evening, Kelin and Lucinda wished him happy birthday in Spanish and Kelin’s parents “talked to him” with me as a translator. They thought that he was really nice and my grandpa invited them to Madrid to cook them some Spanish food. When Spencer invited him to Singapore, then he replied that he could only go if he travelled by donkey, since he is afraid of flying and he has never done it. The whole family laughed at the joke, my grandpa has a great sense of humour!

Day 4

This was our last full day in Singapore and we wanted to make the most out of it! Spencer always tried to give us a lift everywhere in his taxi and this morning, besides helping us to buy the plane tickets to Indonesia, he took us on his taxi gave us a ride around the center of the city.

Singapore Flyer

After having a delicious lunch together with him at the Maxwell Food Center in Chinatown, he left to work and Iván and I dedicated the rest of the day to do sightseeing around Singapore.

Iván with Spencer in Maxwell Food Centre in Chinatown

We started in Chinatown and visited the most famous temple, the Buddha Tooth Relic Temple, the streets with colonial buildings in pastel colors and the Hindu temple of Sri Mariamman.

Singapore Buddha Tooth Relic Temple

Heart of Chinatown

The Hindu Sri Mariamman Temple in Chinatown

Then we headed to the financial district and walked around Boat Quay towards Clarke Quay.

One of the many skyscrappers of Singapore

Iván and Sonso in Singapore

Clarke Quay

After trying the typical and weird ice-cream sandwich, we went to Esplanade to see the sunset with views of the Singaporean skyline.

Just by chance, a free open-air classic concert was starting at that moment and we lived a very romantic moment while listening to classical music with such fantastic views!

Views of Merlion and Skyscrapers from Esplanade

After sunset, we went up the Swissotel to enjoy the views from the top floor bar and then visited the famous Raffles Hotel.

Night view of Singapore from the Swissotel

Finally, we met Kelin and Spencer and went to have dinner with them: delicious rice pudding and other Chinese specialties!

Day 5

Today we were leaving Singapore and started our Indonesia trip. We felt excited about going to Indonesia, but at the same time, we were sad for leaving the Koh family, whom with we felt truly like at home. As always, they were extremely nice with us, helping us packing and in the post office, where we had to send a package home. Then, they all drove us to the airport –even the mum, Jessie, who doesn’t like going out so much, came to say good bye to us- and insisted on having lunch with us before we left. Nicole also met us at the airport and for lunch, even though she had been and still was quite sick the past days.

We hope that we can pay back all this attentiveness and generosity and we take advantage of this chance to officially invite the Koh family to our home in Copenhagen.

Thanks once more wonderful people, we will never forget these fantastic days in Singapore with the best hosts that we could have ever asked for!!

Bye bye wonderful Koh family!!!! And thanks for everything!!!!