Archive for June, 2012

Los templos de Bagan (23-25.02.12)

El barco llegó a Bagan alrededor de las 7pm…Ya era noche cerrada, pero sabíamos que la distancia al hostal no era mucha, y como además éramos cuatro, decidimos ir andando desde el embarcadero. Mi primera impresión del May Kha Lar no fue muy buena. Las habitaciones que nos dieron no estaban muy limpias y las luces fluorescentes no eran muy acogedoras. No obstante, este hostal me acabó encantando, tanto por hermosa terraza en el piso superior, donde se servían los desayunos, como por su simpática y amable propietaria, que nos ayudó muchísimo a reservar nuestros billetes de autobús y alojamiento en nuestro siguiente destino (Inle Lake). Lo mencioné en la entrada de Mandalay y lo repito ahora: Myanmar es un país que actualmente está teniendo un boom turístico y como la ruta que hacemos casi todos los turistas, es, salvando pequeñas variaciones, prácticamente la misma, los hostales más populares se llenan en seguida y es muy recomendable reservar con antelación. Por eso, siempre que llegábamos a un lugar nuevo (y a veces incluso antes) lo primero que hacíamos era comprar los billetes de autobús y reservar el alojamiento en el siguiente destino.

Terraza del hostal May Kha Lar en Bagan

Bagan es el nombre que se le da a la zona en general, pero dentro de ella, hay tres pueblos distintos: Nyaung U, Antiguo Bagan y Nuevo Bagan. Nyaung U es de las tres opciones la que representa un mejor compromiso entre la calidad/precio del alojamiento, restaurantes y distancia a los templos. En la zona de Antiguo Bagan (donde están los pueblos) hay sobretodo resorts de lujo y la zona de Nuevo Bagan es la que más a desmano pilla para visitar los templos. Nosotros elegimos quedarnos en Nyaung U y la verdad es que a mí me encantó. Es un pueblo de prácticamente dos calles y hay zonas que parecen un poco demasiado preparadas para los turistas, pero el ambiente es tranquilo y agradable.

Vista aérea de Bagan

Nuestra primera noche en Bagan cenamos en un restaurante justo al lado de nuestro hostal donde la especialidad eran las “pizzas birmanas”. “Esto lo tenemos que probar!”, nos dijimos, así que cada uno de nosotros se pidió una. Las pizzas nos decepcionaron un poco por ser muy grasientas y sin mucho sabor, y ninguno de nosotros pudo acabársela, así que guardamos las sobras para el día siguiente (creo que al final se las acabó comiendo Gonzalo en un momento de mucha hambre) y nos “recogimos” porqué estábamos muertos de las 15 horas de barco.

Los momentos más bonitos en Bagan son los amaneceres y los atardeceres, cuando los primeros o últimos rayos del sol iluminan los miles de templos hasta más allá de donde alcanza la vista y nos deleitan con una de las vistas más inolvidables del sudeste asiático e incluso me atrevería a decir, del mundo. Como diría Iván, son momentos de belleza épica, donde uno se siente emocionado ante el espectáculo que tiene delante. Pero qué mejor forma de explicároslo que poniendo unas fotos de esos momentos:

Nuestro primer amanecer en Bagan

Nuestro primer amanecer en Bagan

Nuestro primer amanecer en Bagan

Para nuestro primer amanecer, decidimos ir a un templo que nos habían recomendado en el hostal, que se suponía tranquilo en cuanto al número de turistas que iban (hay un par de templos que por ser los más altos, son los que concentran a un mayor número de turistas, y hace que la experiencia pierda parte de la magia). No obstante, no tuvimos suerte y nos juntamos con un grupo de coreanos, que no eran precisamente de lo más discreto. Se dedicaron a hablar en alto y sacar fotos continua y ruidosamente, hasta que Alicia dijo su famosa frase: “SILENCE, OSTIA” y entonces conseguimos un poco de silencio!

Los cuatro aún con caras de dormidos después de ver el amanecer

Bagan es uno de los cuatro lugares más turísticos de Birmania, pero afortunadamente, aún conserva el aire rural que lo hace tan atractivo y especial para los que venimos de fuera. Una de las vistas más comunes es la de los campesinos en carros tirados por bueyes, cruzando los caminos de tierra alrededor de los templos.

Carro de bueyes típico de Bagan

Probablemente lo que más me gustó de Bagan es que es uno de esos lugares que es posible visitar en bici. Nosotros alquilamos cuatro bicis en nuestro hotel y recorrimos la zona a dos ruedas durante dos días. Y lo mejor era, que al no tener que depender de un coche de caballos o de un autobus, podíamos ir a nuestro ritmo, decidir donde queríamos ver el amanecer y el atardecer cada día, y cuanto tiempo nos queríamos quedar. De hecho, lo más especial de estos momentos, sobretodo del atardecer, era esperarse un ratito después de que se hubiera puesto el sol, cuando los demás turistas ya se habían marchado y de repente teníamos el templo y las vistas para nosotros solos. Caminar en la oscuridad entre los templos también tenía su punto aventurero aunque la luz de la luna siempre nos ayudaba a encontrar el camino de vuelta.

Después del amanecer, y antes de ir a desayunar, nos pasamos por el templo de Ananda, uno de los monumentos más famosos de Bagan. El templo, que data del año 1105, es uno de los cuatro templos “supervivientes” de Bagan, también conocido como la “Abadía Westminster de Birmania”.

Templo de Ananda

Lo más impresionante de este templo son las cuatro estatuas de Buddha en madera de teca cubiertas de pan de oro. Cada estatua está situada en un punto cardinal y representan cuatro estados del Nirvana. Tan sólo las estatuas del Norte y del Sur son originales, mientras que las otras dos son copias después de que las originales se quemaran en varios incendios.

Monje rezando en frente de uno de los Buddhas del templo del templo Ananda

La estatua más especial es la estatua original del lado Sur, ya que se dice que de cerca, su expresión es de pena, mientras que de lejos, da sensación de alegría.

Estatua de Buddha en la cara Sur, templo de Ananda

Por la tarde, Alicia y Gonzalo decidieron irse a descansar al hotel, mientras que Iván y yo continuamos visitando algunos templos. Entre los que más nos gustó estaba este templo con pinturas antiguas que había que visitar con linternas. Ir descubriendo las viejas pinturas al enfocar con la luz fue una experiencia única!

Antigua pintura en un templo de Bagan

Por la tarde, habíamos quedado con Alicia y Gonzalo para ver el atardecer en el templo de Thabeik Hmauk, uno de los recomendados por la gente de nuestro hotel por ser bastante tranquilo. Al llegar allí, nos encantó el hecho de que la familia que cuidaba el templo nos enseñara el camino a la parte de arriba, para llegar al cual había que atravesar pasillos y estrechas escaleras a oscuras, para luego salir a la luz y sorprenderse con unas vistas impresionantes.

Vistas desde el templo de Thabeik Hmauk

Vistas desde el templo de Thabeik Hmauk

Las cuidadoras del templo, a pesar de no hablar ni una palabra de inglés, eran encantadoras y estuvieron bastante tiempo “hablando” con nosotros por medio de gestos. Una de ellas era una chica jovén guapísima que nos dejó sacarle unas fotos, como esta que pego aquí abajo:

Cuidadora del templo Thabeik Hmauk

Y bueno, del atardecer, pues no hay palabras…Aunque llegó más gente según se iba acercando la puesta de sol, se puede decir que estuvo bastante tranquilo, y lo disfrutamos muchísimo. Aquí os dejo un par de fotos de las vistas desde el templo en el que estábamos:

Atardecer en el templo de Thabeik Hmauk

Atardecer en el templo de Thabeik Hmauk

Al día siguiente por la mañana, yo tuve el viaje en globo, que contaré en una entrada a parte. Luego volví al hotel para desayunar con estos y sobre las 11 y pico ya estábamos listos para otro día en Bagan. Este día nos lo tomamos con calma porque hacía bastante calor, así que pasamos las horas de más achicharre en un puestecito, bebiendo zumo de coco y picando algo.

Aún afectados por el calor, nos dio por hacer un poco el tonto y hacer carreras de bici y unas cuantas fotos de saltos en frente de varios templos. Aquí os dejo una de las fotos más graciosas, donde cada uno parece una letra distinta!

Adivinad qué letra es cada uno!

Esa tarde, habíamos decidido ir a ver el atardecer en Bagan en uno de los templos más turísticos, pero también el que cuenta con la terraza más grande de todos: el templo de Pyathada. Este templo nos impresionó por su gran tamaño antes de subir, pero sin duda, lo más increíble era su enorme parte superior, desde donde se disfrutaban 360 grados de impresionantes vistas!

Templo de Pyathada

Antes de la puesta de sol, aprovechamos el magnifico escenario para hacernos unas cuantas fotitos en la terraza del templo de Pyathada:

Iván y Sonso en el templo Pyathada

Sonso en el templo Pyathada

Iván en el templo Pyathada

Por último, nos sentamos a disfrutar una de las puestas de sol más especiales de nuestro viaje y probablemente de nuestra vida:

Carro tirado por bueyes en la explanada de templos de Bagan

Atardecer desde el templo Pyathada

Atardecer desde el templo Pyathada

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